
Leyendo una y otra vez Baila temblorosa, bajo la mano de una mujer, La carta rugosa, pensativa y amorosa , engalanada como Diosa, abrazada aquel papel. Un día fue su amante, Por que ya no estaba el… El mar a su poeta llevó, y dejando entre sus dedos, el pedazo de papel, desde casi hace un año, Arrugada entre sus manos Una carta escrita de el. Ya solo lee y lee, lo que antes estaba escrito, dulce líneas de su amado , leyéndolas una y otra vez. ¡Amado mío llegó el momento, en que iré a tu encuentro, y allí te escucharé, esas bellas poesías, dedicadas día tras día, a este tu querer!. Armoniosas las palabras, de ti yo escuchaba, mientras sentada estaba, tomándome un café. ¡Y tu mirada ligera, mientras decías! ¿Eres tu amada mía? la que me roba el alma, Y me convierte en querer? Sigo fundiendo mis besos, en este amor ya perdido, que se fue con el agua confundido, alejándome de el. Dejando sobre la mesa, la delicada carta, arrugada entre sus dedos, mirando al cielo dice…. “Amado mío” Dejo la carta... Pero nunca tu querer. Me fundiré con el aire, Respiraré gotas de aguas, Seguiré el camino, que un día no ande. Tal vez este sea el día, Que leyendo tu poesía Los mil versos que escuché ¡Ese día en que el amor… con el agua... se me fue.! Autora Solitaria. 21 / 3 / 2006 Dedicado a una dulce mujer que nunca se cansó de leer poesía… la de su amor. A ti Dulce poetisa, que con las mas gratas palabras, has escrito en un papel. POESÍA ES AMAR TAMBIÉN AL NO PRESENTE, FUNDIRME ARDIENTEMENTE, SIN DEJAR NUNCA DE QUERER.  |