El otro día descubrí

que aún existe gente natural,

de esa que te deja un recuerdo

que jamás podrás olvidar.

 

Es un muchacho excelente,

que te inspira ternura y bondad,

alguien que siempre gustará a la gente que,

 como yo, valoramos lo sencillo y real.

 

Ya se fue y dejó un vacio sin igual,

tres días bastaron para que aprendiéramos

a amarlo más allá de lo impensable.

 Tres días que dejaron una huella

que no podremos borrar.

 

Gracias Albert, por ser como eres,

único y genial,

y como ya te dije...

¡No cambies nunca, y sigue siendo así de guay!

 

Suspiro-Teresa 5/7/2010

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