A mi bello Dios en el día de su cumpleaños de su pequeña diosa.

Felicidades, mi amor.

 

Si pudiera extender mis alas,

te llevaría a navegar por otros mundos,

las abriría con suavidad

para rodearte, en tan sólo un segundo,

y transportarte a los sitios más hermosos,

donde habitan los dioses del olimpo.

 

Ganaría el trono de Zeus

para proclamarte rey del olimpo,

y me multiplicaría mil veces

para convertirme en la única diosa de tu mundo.

 

Si yo fuera diosa haría eso…

y además te daría mil besos.

 

Ese sería mi regalo de cumpleaños,

 pero no soy una diosa,

ni puedo extender mis alas, ni volar por otros mundos,

sólo soy una mujer enamorada

que sólo quiere felicitarte y decirte,

 que eres el Dios de mi Olimpo.

Teresa-Suspiro 28/4/2010

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