Querido Diario, hoy me he levantado preocupado.
Al mirarme en el espejo, compruebo que tengo un bulto en el pecho, concretamente, en mi costado izquierdo.
Lo toco. No duele y está blando, se acomoda en mi mano. Es extraño pero, tras apretarlo, noto que respiro mejor.
Al cabo de un rato, reflexiono, respiro hondo y me siento bien, un aroma embriagador me inunda. al oler el perfume, caigo en la cuenta de lo que me pasa: El bulto lo produce la rosa blanca arraigada en mi corazón, que va creciendo día a día.
Ya más tranquilo, desayuno y salgo a la calle, dispuesto a darme un largo paseo. Hace un día estupendo, con un nuevo sol que me alumbra y reconforta, dándome su aliento y calor.
Acabado el paseo, ya tarde, voy a tomarme un café a mi bar predilecto, "La Pirámide", pero justo antes de entrar, mierda, piso una ídem de cuya presencia junto a la puerta no me había percatado ( Está visto que algunos "animales" no dejan nada bueno a su paso. )
Me limpio como puedo, y tiro la porquería a la basura. Una vez arreglado el desperfecto, entro al bar, que hoy está extrañamente solitario, y me tomo el café.
No está tan bueno como de costumbre. Le pregunto a la dueña, y me dice que tiene problemas de suministros. Por lo visto, algunos colaboradores habituales quieren mezclarle el café que ella servía, natural y aromático, con nuevos granos de procedencia desconocida.
Como está descontenta, al no poder ofrecer a sus buenos clientes sus productos con la calidad de antaño, decide cerrar el local. Qué bueno es que haya gente honrada que, por no dar peor calidad, prefiere cerrar, pienso para mis adentros.
Algo triste, con un gusto amargo en la boca y desilusionado, abandono el bar.
Me duele la planta del pié, ¿qué pasará ahora?
Me quito el zapato, lo sacudo y caen dos piedrecillas al suelo. Las miro, son dos bonitos cristales, aunque están sucios y cortan. Ojala puedan pulirse algún día, pienso de nuevo.
Una vez apartados de mi, camino más tranquilo, de vuelta a casa. Ha sido un largo paseo, y ya está atardeciendo. Justo antes de llegar a mi portal, veo que han abierto, muy cerquita, un nuevo bar se llama "En algún lugar del tiempo".
La fachada es muy hermosa, así que decido entrar. Al abrir la puerta, me invade un aroma embriagador. El local es aún más bello por dentro, con centros de tulipanes de hermosos colores, con las paredes llenas de cuadros pintados con arte y amor, así como fotografías de la bella Argentina y del misterioso Egipto.
También hay bonsáis de avellanos, tan delicados y a la vez tan firmes, que dan un aire de señorío al local. Y eso no es todo, observo, también las traviesas y bellas esculturas de diablesas con corazón de ángel.
Sintiéndome muy a gusto, me acerco a la barra, pido un café y, SORPRESA, me atiende la antigua dueña de "La Pirámide", a quien, por cierto, hace ya tiempo que amo con locura.
Charlamos, y me dice que lleva ya unos días preparando este nuevo bar, y que está contenta porque, al fin, puede ofrecer productos selectos, escogidos con esmero y cariño, para el deleite de la clientela.
Miro a mi alrededor, y con gran felicidad, veo que allí están mis buenos amigos del antiguo bar, de lo cual me alegro enormemente, ya que no quería perderlos.
Con curiosidad, miro un menú que está sobre la barra, y leo las especialidades del bar. Se llaman Suspiros de miel, hojaldres calientes de amor, tarta de amistad, coca de confianza con aceite de respeto, y bocaditos de poesía, entre otras muchas. Buena elección, pienso una vez más.
Atraído por estos manjares, decido cenar allí. Pido las especialidades y, Dios, qué delicia para mi paladar!!!.
Satisfecho por la buena comida, el buen ambiente, el excelente café y la mejor compañía, tras haber pasado un rato encantador y ya de noche, vuelvo a mi casa.
Me pongo cómodo, me ducho y me acuesto feliz con el aroma que emana de la rosa blanca de mi pecho, sabiendo que tengo un nuevo y hermoso lugar de encuentro con mis buenos amigos, en donde poder disfrutar de esas especialidades tan apetecibles que ofrece la dueña del bar y de mi corazón.
Y esto es todo por hoy, me voy a la cama, ha sido un día muy especial, y sé que dormiré tranquilo.
Buenas noches, mis amigos, y gracias de todo corazón, mi amor.

© Nilo-Enrique
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