Le preguntaré a la noche, si me deja ser la guía de tu sueño, a la madrugada, si me deja ser tu ángel de la guarda y al atardecer, si me deja ser la amante que necesita tu piel. Le preguntaré a todos, hasta al fuego y al viento, si me dejan ser de tu boca el aliento, y la llama que encienda tu cuerpo. Porque en ti he visto más allá de lo que imaginaba, has suavizado con tu ternura las paredes de mi corazón y esculpido con tus tiernos besos mi alma. No hay nada más allá… nada después de ti, eres mucho más de lo que esperaba. ¡Ay, amor mío! Con estas palabras, sólo quería decirte que te quiero, que cada día te deseo, que cada segundo te añoro, y que cada instante te espero.  Teresa-Suspiro 10/2/2010 Todos los derechos reservados |