Hace poco tiempo que este hombre maravilloso ha hecho un dueto conmigo y

sin yo saberlo, después de mucho tiempo, hoy me ha regalado este precioso poema.

He de agradecerle el que a pesar de tener poco tiempo para escribir,

ese poco que le queda, siempre sea dedicado a mi.

¡Le AMO, cómo no le voy a amar!

 

 

Peregrina, vastos caminos tus pies han recorrido,

áridas sendas que convergen en un mismo destino,

soportando ardientes llagas que nadie ha socorrido,

grácil junco danzando al viento del desatino.

 

Sin equipaje viajas ya que, con infinita generosidad,

tus posesiones al necesitado siempre has dado,

mas despreciar esa humildad sería una gran necedad,

pues no hay mayor tesoro que un corazón con amor entregado.

 

Ni abruptas montañas ni vertiginosos precipicios,

nada hay lo suficientemente arduo como impedir tu peregrinar

pues en poderoso corcel tu esbelto cuerpo siempre cabalga,

bermellón rocín de recio e impetuoso palpitar.

 

Más hoy, al fin, tu devenir ha hecho un alto en el camino,

para en este ancho, pero calmo río, tus pies reposar,

y quiera Dios que esta agua colme la sed de tu destino,

para que por siempre junto a mi desees morar.

 

Y aquí y ahora, radiante, este poema con placer jubilo,

pues ante el mundo entero, por siempre, te proclamo

 

LA REINA DEL NILO

© Nilo-Enrique

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