Faro en mi oscuridad, mar calmado donde reflejan las estrellas, alma inmaculada, que nunca conoció la maldad, alegría contagiosa, joyero de perlas bellas, niña en cuerpo de mujer, estandarte de sincera amistad. En cada latido, tu corazón una rosa blanca derrama, pureza esparcida con generosidad por toda mi alma, de intensos y exquisitos aromas, anhelada amalgama, que brota en mi interior con mezcolanza de pasión y calma. Tu amor, mis sentimientos ha conseguido despertar, del profundo letargo en que se hallaban sumidos, por siempre, en mi interior, tu cándida flor ha de habitar, porque en cuerpo y alma, eternamente, estamos unidos. 
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