
Con su primer sollozo llegó a mi vida la magia, el embrujo, el amor, la ternura y el cariño, llenando mi corazón de esperanza y optimismo. Sus ojos, desde entonces, han sido mi mundo, mi infinito, lo más limpio y puro que jamás he visto. ¡Ojos esperanza, corazón impoluto! Van pasando los años y cada día es más hermosa, no sólo como mujer, sino también como persona. Es el mayor legado que yo, como madre, en agradecimiento a todo el amor que he recibido de todo los seres que han pasado por mi vida, puedo aportar a este mundo. Unos ojos cristalinos como el agua, repletos de alegría y esperanza, que reflejan un corazón lleno de bondad y que inspira confianza. ¡Ojos esperanza, corazón impoluto! 
© Suspiro-Teresa 19/10/2005 Todos los derechos reservdos |