Ya pasó el tiempo y murieron los lamentos. Los sufrimientos se olvidaron y llegó la hora de recordar los buenos momentos. Fueron tiempos de remolinos de pasión, de miradas a hurtadillas, de secretos. Recuerdo nuestos bailes en aquellas largas veladas, al compás de un bolero o de una hermosa balada. Era tan feliz que, de mis pies, salían alas. Me olvidaba de todo cuanto pasaba más allá de tu mirada, pues en tus brazos encontré lo que creí sería mi morada. Momentos e instantes llenos de sentimientos, que nos hicieron evadirnos del dolor, de no ser comprendidos por aquellos en quienes depositamos nuestros sueños. Y aunque hoy ya no duele nada, y mis pies todavía no tienen alas, nunca serás un error, por no decir que me amabas. Nostalgias… de un ayer que han estado bien guardadas, y una lección aprendida… no se puede amar a nadie que no te ama. 
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