
Me gusta pasear por la orilla de mi playa,
ver hundirse mis pies en la fina y dorada arena
y que se pierda mi mirada en la inmensidad de su agua.
Cerrar los ojos y sentarme a oír el rumor de las olas,
como si lo hiciera con el sonido que sale de una gran caracola.
Me gusta caminar a solas,
de mañana, despacito y a primera hora,
cuando aun no hay nadie y
notas esa paz que te enamora.
Me gusta mi playa por la mañana,
por la tarde y a deshoras,
me gusta de cerca y, también, de lejos como ahora.
Me gusta porque en su agua me muevo como una ola. 
© Suspiro-Teresa 22/4/2009
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