Aunque no pude hacer mi promesa a tiempo, por lo que tu y yo sabemos,

no se me olvidó el poema que cada año a tu corazón acerco,

y aquí lo tienes con motivo de tu 29 cumpleaños.

 

 

 

Siento rabia, hija mía,

 del destino que desvió tu camino y el mío,

aunque mi amor no conoce ausencias,

y se que tus ojos tampoco presencias.

 

Quisiera estar junto a ti,

reflejarme en el espejo de mis nietos,

y celebrarlo con alegrías y besos,

pero el destino lo decidió así

y no soy quien para torcerlo.

 

Quisiera oler los aromas de tus cabellos,

y que mis brazos fueran la almohada que cobijara tus sueños.

Despojarte de los harapos de la vida,

y poder vestir todo tu mundo de delirios bellos .

 

Tienes que saber que cada día acarician tus mejillas mis invisibles besos,

que soy la espada que apartará, de ti, la frialdad del cruel acero,

y que cada año te escribiré, en tu cumpleaños,

con sencillos y dulces versos, que…

TE QUIERO Y QUIERO

 

©Suspiro-Teresa 13/07/2007

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