Siento rabia, hija mía, del destino que desvió tu camino y el mío, aunque mi amor no conoce ausencias, y se que tus ojos tampoco presencias. Quisiera estar junto a ti, reflejarme en el espejo de mis nietos, y celebrarlo con alegrías y besos, pero el destino lo decidió así y no soy quien para torcerlo. Quisiera oler los aromas de tus cabellos, y que mis brazos fueran la almohada que cobijara tus sueños. Despojarte de los harapos de la vida, y poder vestir todo tu mundo de delirios bellos . Tienes que saber que cada día acarician tus mejillas mis invisibles besos, que soy la espada que apartará, de ti, la frialdad del cruel acero, y que cada año te escribiré, en tu cumpleaños, con sencillos y dulces versos, que… TE QUIERO Y QUIERO  ©Suspiro-Teresa 13/07/2007 Todos los derechos reservados |