A veces uno se pregunta donde termina su libertad

y donde comienza la de la otra persona.

Gran problemática para muchos y…

¡Tan sencilla para mí!

 

Si, sencilla como sencillo es respetar a los demás.

 

Todos nacemos libres y, por tanto,

debemos luchar por esa libertad.

Mi libertad no te tiene que causarte problemas,

así como la tuya no me los debe de causar a mi.

El respeto, el consenso y la comprensión

son fundamentales a la hora de no saltarnos esa barrera

tan fácil de traspasar.

 

Tu libertad no debe de ser mi cárcel, ni la mía tu prisión,

si me quieres demuéstramelo con comprensión,

dime lo que quieras pero dímelo con amor,

pues el respeto es la primera regla de cualquier relación.

 

 

© Tere-Suspiro 4/2/2008

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