
Son tus ojos gemas divinas, dos esmeraldas finas que siguen diciendo la verdad como cuando eras una niña, que han aprendido que con el perdón todo se olvida y por eso siguen siendo, como dos gotas de agua cristalina. Ellos reflejan toda la alegría que en tu interior predomina de tu transformación a mujer, sin perder a tu niña. Ojos color esperanza que aún estando dormidos son la envidia de cualquier mujer, por esos destellos de claridad que tu corazón convierte en plata. Ojos de mi hermosa hija que me embrujan como la luna lo suele hacer cuando en su plenitud la miro y me dicen cuánto quiero saber.  © Suspiro-Teresa 12/04/2005 Todos los derechos reservados |