
Eres el cálido hombro al que yo me arrimo. La puerta abierta de un buen hijo y amigo. El dulce rostro del espejo en el que cada día me reflejo. Has surcado las tormentas enfrentándote a ti mismo. Escudos has traspasado y muchas murallas has atravesado. Eres la daga de la Justicia, Equilibrio y Sabiduría. Eres la suave sintonía que me despierta cada día. Eres el hijo que toda madre desearía. Se que la vida nos hizo trampa que caímos muy profundo y aunque hoy parezcamos vagabundos sabemos que somos afortunados porque estamos los tres juntos. Sólo quería decirte vida mía que el destino cambiará algún día y que lo que hoy es tristeza y melancolía, mañana pasará a ser alegría. Cariño, nada tendría sentido si tú no hubieras nacido. Orgullosa estoy de como has sido. ¡¡¡Te Quiero...Hijo mío!!!  © Suspiro-Teresa 19/10/2003 Todos los derechos reservados |