En el silencio de mi alma se esconden las lágrimas amargas que mis ojos, delante de ella, acallan. En el silencio de mi pecho se han callado los reproches y lamentos, ahora llegó el tiempo de amarla y colmarla de besos. En el espacio de mis abismos ya no existo yo, ni tampoco cataclismos, Sólo mi amor por ella… una rosa marchita más hermosa que una estrella. Ya no hay camino de regreso, y lo siento, pero voy a sembrar, sobre sus ruinas, hermosos jacintos que brotarán de mis silencios. 
© Suspiro-Teresa 24/07/2007 Todos los derechos reservados |