No hay perdón sin olvido ni olvido sin perdón. Si no perdonas no hay paz y sin paz sólo hallarás desazón, porque el perdón no es sinónimo de rendición es sembrar de paz el corazón, es irte con las manos llenas allá donde existe el puro amor, donde nada material nos sirve, donde sólo sirve lo que hicimos en nuestro camino de transición. Recordemos que cuando a todos nos llega ese momento en que nos convertimos en ese preciado polvo de estrellas, desnudos nos vamos de cuerpo y sólo llevamos vestido el corazón con aquello que firmemente hayamos sembrado. Así que plantemos bien firme todo aquello que sembramos, o se morirá antes de llegar la recolección. 
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