María había salido a pasear con sus hijos al parque. De repente, en un recodo del camino, oyó a un gatito maullar. Se acercó a él y vio a un hermoso cachorro de sólo unos meses de vida. Estaba tiritando de frío, desnutrido y con la mirada entristecida. La hija pequeña de María, de apenas 3 añitos, al ver al gatito abandonado se echó a llorar, y se acercó para cogerlo entre sus manitas y acariciarlo. El animalito se puso a maullar con más ímpetu, pues en esos momentos, ese sonido era una llamada de auxilio, de hambre, sed y falta de cariño. La niña entonces miró a su madre y le dijo: - Mami podemos llevarlo a casa y darle de comer? - Si cariño, puedes cogerlo y alimentarle. - Mami, por favor, nos lo podemos quedar? - Inés, primero hablaremos con papi y veremos si se adapta a nosotros. - Vale, gracias mami. La niña lo cogió con todo el cuidado del mundo y se lo puso en el bolsillo del abrigo. El gatito, al poco tiempo, se durmió con el calor que desprendía su pequeño cuerpo, y al llegar a casa, Inés le puso un poco de leche, que el animal se bebió con avidez. Al día siguiente, Inés se despertó muy de mañana. Todos dormían, y fue rápido a ver como se encontraba el gatito. Lo encontró llorando muy triste y le dijo: - Te encuentras muy triste, verdad? Si pudiera hacer algo para ayudarte, si supiera qué es lo que te ocurre. De pronto el gatito con lágrimas en los ojos, dijo a la niña: - Te doy las gracias por ampararme, y por todo lo que haces por mi. La niña al oír las palabras del animalito se asustó y llamó a su madre. - Mami, mami, ven corriendo, el gatito me ha hablado y quiero que lo oigas tú también. La madre sonrió creyendo que era imaginación de la niña, pero se levantó para ver como estaba el animal. Cuando llegó se quedó perpleja al comprobar que Inés tenía razón, el gato estaba hablando con la niña. María entonces lo cogió en sus brazos y le dijo que no estuviera triste, que se quedaría con ellos y allí recibiría todo lo que necesitaba: Amor, calor de hogar y comida. Al oír estar palabras el animalito se puso a maullar, y María y su hija se sorprendieron. Entonces María, le pregunto: - No quieres quedarte con nosotros o es que no te gustamos? - No, no es por eso, me encantará estar aquí si es que me vais a querer. - Pues claro que te vamos a querer, le dijo la niña, de lo contrario no te hubiéramos traído a casa. - Perdóname, Inés, si te he ofendido, dijo el gatito, pero te he de explicar algo para que entiendas el porqué de mi tristeza. Verás, yo nací en el seno de una familia, al igual que tú. Tenía papá, mamá y tres hermanitos, era feliz, muy feliz. Pero un día, la dueña de la casa decidió que tenía demasiados animales en ella y dispuso abandonar a los cachorros a su suerte. He perdido todo cuanto tenía, una familia y un hogar. Ahora, por mucho amor que reciba, mi corazón siempre estará herido por los que dejé atrás. Entiendes ahora, Inés? La niña asintió y se le saltaron las lágrimas, pues para ella su familia era lo único que tenía y, si en algún momento la abandonaran, se moriría. Entonces le pregunto a su madre: - Mami, porque la gente abandona los animales? - Porque son tan irresponsables que no saben que un animal tiene corazón como los demás, y que cuando se toma la decisión de entrar en casa a otro ser, hay que ser responsables, con todo lo que ello conlleva, ya que habrá que educarlo y atenderlo como a uno más de la familia, y para toda la vida, como si fuera un hijo. Y a los hijos no se les abandona. Al oír estas palabras al gatito, se acercó a las manos de María y las acarició con su carita diciéndole: - Gracias por entender, veo que sabes lo que es amar, y tengo la seguridad de que aquí seré querido y cuidado como uno más, sin miedo a que un día pueda verme otra vez en la calle abandonado por los seres a los que he querido. EL TENER UN ANIMAL NOS HACE TENER LAS MISMAS RESPONSABILIDADES QUE CUANDO DECIDIMOS TENER UN HIJO. ASÍ QUE NO HAGAS LO QUE NUNCA HARÍAS CON UN NIÑO, SI NO LO VAS A QUERER, NO LO COJAS!!! Y RECUERDA QUE NINGÚN ANIMAL LO HARÍA CONTIGO. 
© Suspiro-Teresa 26/10/2005 Todos los derechos reservados 
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