
Traspasé la barrera de los miedos y encontré mi camino de luz. Ese sendero que, con la madurez, nos lleva a mostrarnos tal cual somos, que nos permite decir lo que sentimos y deseamos, guste o no, pero que lo necesitamos para sentirnos en paz. Es como quitarnos la máscara, unas veces buscada y otras impuesta, para poder llevar una vida acorde con esta sociedad. Yo lo conseguí, tal vez tarde, pero lo conseguí. He sido siempre, casi a escondidas, una romántica y sensible mujer, y esto es algo que a la gente no le suele gustar, porque te tratan con desprecio pensando que no eres de aquí. Pero a mi edad eso ya no importa, importan otras cosas, esas pequeñeces que, a veces, pasan desapercibidas pues la felicidad no se vive, se recuerda. Buscas la serenidad, el equilibrio, el estar bien contigo mismo, el que puedas decir a las personas lo que sientes sin reparos, sin miedos y sin vergüenza, y seguir tu propio camino. Unos se reirán y otros, a lo mejor, te entenderán, pero eso ya no importa, porque decidiste ser tu. Mi camino de luz hoy me ha hecho feliz, pues soy la mujer que siempre fui y los seres que me quieren, esos que me importan de verdad, esos entendieron y son felices junto a mi. Hoy encontré mi camino, del que no me pienso salir, porque no hay nada mas bello que ser, libremente, la mujer que siempre fui.
 © Suspiro-Teresa 23/06/2005 Todos los derechos reservados |