Busqué tus dulces labios

y  encontré el agua que

me dio la vida,

sin saber que eso sería,

el mayor regalo que Dios

jamás me daría.

 

Hoy el agua de tus besos,

sigue llenando mi corazón

y mi vida de alegría,

pues tus labios me siguen besando

igual o más que el primer día.

 

Ayer y hoy tus besos están...

Llenos de poesía!!!

© Suspiro-Teresa 26/03/2007

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