Dedicado a una de las mujeres más importantes de mi vida, mi abuela Elvira,

una mujer pequeñita de estatura y grande de corazón, a la que sigo echando de menos,

a pesar de que han pasado muchos años desde que nos dejó.

 

 

A pesar del tiempo transcurrido,

sigues presente en el mar de mis recuerdos.

 

Tu cabello largo, fino y recogido,

que cada día peinaba como si fueras una muñeca,

me viene a la mente con su color plomizo.

 

Tus manos, agrietadas por el frío viento,

y curtidas por el trabajo inmenso.

Tu estatura, tan pequeña,

ocultaba a una mujer fuerte y risueña.

 

Todavía te veo sentada en aquella rosada mecedora,

cantando las canciones de tu tiempo.

Tu huella se quedó allí, para siempre impresa,

con tu silueta marcada en ella.

 

Quisiera volver a verte

para peinar, de nuevo, tus cabellos,

acariciarte, tal vez, más de lo hecho,

besar tus mejillas y descansar en tu pecho.

 

¡Te quiero abuela Elvira!

 

 

Teresa-Suspiro 22/3/2011

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