Quisiera reflexionar sobre unos seres a los que una parte de la sociedad, a pesar de lo avanzados que estamos aún rechazan, sin razón ni sentido, sólo por el mero hecho de haber nacido sexualmente distintos a los demás, y no porque lo hayan decidido, sino porque así se lo marcó el destino. Fui educada bajo las enseñanzas de que, todo lo que en este mundo es y vive, fue creado y tocado con amor por un Dios Todopoderoso y compasivo. Por eso me pregunto porqué rechazamos a estos seres divinos, mitad hombre, mitad mujer, llenos de sensibilidad por doquier, que no hacen daño a nadie y que sólo piden lo que a nadie se le debe negar, que es el respeto y la libertad en su camino. Seguimos siendo despiadados y crueles. No nos damos cuenta del dolor que causamos, a ellos y a todos los que están consigo, puesto que rechazamos, sin motivo ni sentido, a estos seres que así nacieron porque Dios lo ha decidido, sin pararnos a pensar que si Él no lo hubiera querido, estos seres jamás habrían nacido. Seamos tolerantes y comprensivos, pero desde lo más hondo de nuestro corazón, y respetemos a estos seres divinos, que tienen alma y corazón, como nosotros, y están sufriendo por la crueldad de los que nos llamamos compasivos. 
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