
Alborozo son tus caricias, esas que desde hace tiempo hice mías, y esos sedosos labios tuyos que me besan con el alma cada día. Tu amor, vida mía, es como una fuente sin fin, en la que saciar día a día mi sed de ti. Cuando bebo de ella, floto cual alado serafín, cuando buceo en su interior, orondo manatí. Regocijo son tus fuertes brazos cuando con suavidad me enlazan y me hacen sentir pequeña todavía. Quiera Dios que no se agote nunca este manantial, pues me da vida, paz, gozo y felicidad. Poder quererte ha sido para mi un don celestial, nunca mi corazón conoció el amor con tal gentil bondad. Mi cuerpo de tu pura y cristalina agua esta sediento, mis pulmones jadean por respirar tu aliento, mi sangre necesita tu pasión, bermellón elemento, todo mi ser grita, hambriento de tu fértil enamoramiento Alegría son tus ojos y esa mirada tuya cuando cada anochecer me hacen estremecer hasta mis adentros y me dicen que me aman, desde la lejanía. Alborozo, regocijo y alegría, eso es para mi tu amor, vida mía!!!  |