Eres grande, bondadosa y compasiva, eres la chispa de mi alegría, pues me ayudas a llevar, con serenidad, la ausencia de mis seres queridos en la lejanía. Tu fortaleza y valentía son la luz que iluminan mis días. Tu picaruela y graciosa viveza es el agua de mayo que me rocía. Tu corazón es enorme, cuñada mía, como enorme es tu vida, pues siembras con toda tu fuerza amor y, por eso, cosecharás montañas de paz, felicidad y alegría. Por todo ello te quiero dar esta pequeña poesía, con la que sólo te pretendo demostrar lo que significa, para mi, tu compañía. 
©Suspiro-Teresa 18/06/2005 Todos los derechos reservados |