Cuando las cosas no salen como anhelamos y damos todo lo que dentro de nosotros llevamos y aún así, las personas que conocemos o amamos nos van cerrando puertas y soltando de la mano... Aún así, nunca nos rindamos seguramente esos que creíamos que tanto nos amaron, o no les gustó, lo que nosotros sembramos o ciegos se quedaron... Así que dejémoslos caminar por algún otro lado y sigamos el nuestro tal cual lo sembramos. Entonces nos daremos cuenta que nosotros también la puerta cerramos y que una ventana abierta hemos dejado por la cual entrará la brisa fresca de los buenos corazones que quedaron... Sólo esos, debemos tener a nuestro lado, pues serán, los que como nosotros de dar amor sincero no se habrán cansado. 
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